Cuando estoy en movimiento mi energía se alinea con el universo. Todo cobra sentido.

Viajando no solo descubro lugares nuevos sino que aprendo de otras culturas, de otras gentes y de su manera de entender el mundo. He tenido el placer y la suerte de ser acogida por familias y personas desde Alaska hasta la Polinesia. Aprendo un poco más a vivir, y me doy cuenta de que cada persona ve la vida a través de sus propias lentes. Nada es una verdad absoluta, pero la bondad es universal. Como me dijo un día un navegante "Buenas y malas, las cosas pasan porque estamos vivos" No hay nada más bonito que vivir. ¡Así que agarra tu vida y vívela!

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